Premsa

'A favor de los valencianos', d'Enric Juliana

8/1/2012
Publicat en La Vanguardia, 6/1/2012

Nos acercamos al cabo de la calle. La coincidencia de la crisis de la deuda con el ciclo electoral en España ha provocado durante más de un año una situación engañosa -surrealista- que ya no admite más disimulo. El Estado de las autonomías se desconcha, dejando al descubierto los fallos estructurales de la Gran Improvisación de Adolfo Suárez. 

Las elecciones sindicales aconsejaron a CC.OO. y UGT convocar la fallida huelga general de septiembre del 2010. Después vinieron las elecciones catalanas (noviembre del 2010), primer gran banco de pruebas del nuevo ciclo político, en el que la izquierda se desplomó. En las elecciones autonómicas y municipales de mayo del 2011, sucumbió el PSOE, que fue rematado seis meses después en los comicios generales del 20-N. En total, más de un año de interinidad en el que casi sólo se ha oído el ruido de las tijeras en Catalunya. Algunos lectores del resto de España se enfadan al leer esta afirmación, ya que en otras comunidades también ha habido recortes. Sus objeciones son ciertas. Tan ciertas como la crudeza catalana. Artur Mas ha explicado hace unos días sus razones. Catalunya es hoy un lugar de resonancia agreste. "¡Esos van en serio!". Un lugar donde la lucha política está adoptando tonos muy duros, sin mucho griterío. Durante la última campaña electoral, el PSC puso en circulación un anuncio en el que simulaba la muerte de un paciente en un hospital por falta de asistencia. Ese spot -y su inmediata retirada por las protestas de los médicos- da la medida de un tiempo. 

Ese vídeo y los chicos del 15-M acosando a los diputados catalanes en el parque de la Ciutadella dan la medida de un tiempo que ahora puede llegar a otros lugares. 

Mientras la política española concentra sus movimientos tácticos en Andalucía, Valencia ya no puede más. Las aguas embalsadas durante la etapa de Francisco Camps han desbordado la acequia. Las medidas de austeridad anunciadas ayer son de gran significación política, puesto que la crisis es más aguda en los territorios mercantil-mediterráneos, solidarios con el resto de España, carentes de fuero, de subsidio y de fuerte blindaje estatal-capitalino. 

Se han cometido tantos excesos en Valencia que lo fácil y lo cómodo es atribuirlo todo al delirio fallero de su derecha regional. Sobran ejemplos para construir una completa tesis al respecto. Sugiero, sin embargo, remar un poco a contracorriente. Si sumamos todos los desmanes cometidos -a cuál más exagerado-, las cuentas no cuadran; sigue habiendo un abultado déficit. El problema es estructural. No es el gen mediterráneo de la deuda. Es el andamiaje. 

Lo valenciano -y lo balear- está siendo objeto de un escarnio excesivo en España. Se está dibujando una caricatura. En Madrid comienza a ser bien visible. Apenas hay levantinos en la nueva esfera de Gobierno. Junto con los recortes, ayer en Valencia se anunciaron dos cosas importantes: se acaba el tiempo de los grandes eventos y se reclama un nuevo sistema de financiación. Empresarios valencianos se están moviendo para poner en marcha iniciativas de moralización. 

El escarnecimiento de lo valenciano busca el desprestigio definitivo e irreversible del Estado descentralizado. Secundarlo desde Barcelona, como gracieta fácil, sería un serio error.

 

El gen mediterráneo de la deuda
Enric Juliana
La Vanguardia, 5/1/2012

Además de comer ensaladas, pasta, arroces, frutos secos, pescado azul, verduras, legumbres y hortalizas de todo tipo bien aliñadas con aceite de oliva, los mediterráneos –los levantinos, que diría don Miguel de Unamuno– padecen una alteración en la secuencia del genoma que les hace especialmente propensos a la estética y a la deuda.

"¡Seréis siempre unos niños, levantinos / os ahoga la estética!", escribió el recio intelectual vascoespañol en el poema titulado La catedral de Barcelona, compuesto tras un viaje a Catalunya en 1906.

Ha transcurrido más de un siglo y a los levantinos los ahogan ahora las deudas. Catalunya, Valencia, Baleares y Murcia (junto con la interior Castilla-La Mancha) son las autonomías con mayores problemas financieros en la hora difícil de España. Una de dos, o realmente existe el gen mediterráneo de la deuda, o estamos ante un grave problema estructural de los territorios que contribuyen a la solidaridad interna española a partir de una base exclusivamente mercantil. Solidaridad a pelo, sin los generosos rendimientos de la capitalidad del Estado y sin el escudo de los viejos fueros y su enigmática contabilidad: ese Misterio Carlista que permite que el País Vasco y Navarra liquiden sus ejercicios con saldo fiscal positivo y la mayor renta per cápita de la Península. La crisis está teniendo un impacto muy fuerte en la España del Este. La brutal caída del negocio inmobiliario en el litoral es uno de los factores que considerar, sin duda. Pero hay otros: el estrangulamiento de la pequeña y mediana empresa y de los autónomos. La España mediterránea no vive enchufada a los subsidios, los ministerios le caen lejos y ahora se ha dado cuenta –tarde– de que no tiene línea de tren para exportar rápido a Europa.

El comportamiento de los levantinos ante la crisis ha sido desigual. A todos les pierde la estética, pero no hay una única escuela de pensamiento. Distintos influjos recorren la costa. Con severidad jansenista o balmesiana –con exageración, según algunos diarios madrileños–, Catalunya comenzó a recortar hace un año. En Valencia prefirieron esperar a que cambiase el Gobierno de España, para así obtener el manto protector mariano. El interregno ha sido dramático para la sociedad valenciana: en menos de un año han perdido las cajas de ahorros (CAM y Bancaja), han visto caer el Banco de Valencia, joya de la burguesía mercantil, y les ha caído encima el sambenito de insensatos derrochadores. Toda una época se sienta junto a Francisco Camps en el banquillo de los acusados.

Hay en estos momentos una caricaturización excesiva de lo valenciano en España, que también alcanza a los baleares por la vía del duque de Palma. El gen. Será el gen. Pronto lo veremos en la portada de las revistas Science y Nature.



Tags: política valenciana, finançament autonòmic.



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